miércoles, 19 de septiembre de 2012

EL LADO OSCURO DE LA EMPATÍA




La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona, adoptando su perspectiva, entendiendo qué está sintiendo, y también experimentando esas mismas emociones o reaccionando emocionalmente a ellas como si nos afectaran directamente.

Ser capaz de comprender lo que piensa y siente el otro motiva a ayudar a esa persona o personas. Pero no siempre la empatía proporciona ventajas; La empatía tiene sus pros y sus contras.

La empatía promueve acciones de ayuda desinteresada, inhibe la conducta agresiva, fomenta la cooperación con otros, mejora las actitudes hacia grupos estigmatizados.

Los inconvenientes de la empatía tienen que ver, por una parte, con el coste que supone para la persona que la siente y, por otra, con las consecuencias negativas que puede acarrear a otros:

- El simple hecho de sentir empatía hacia alguien que está sufriendo ya es de por sí doloroso, por lo que muchas veces las personas acaban evitando situaciones que puedan despertar su empatía o insensivilizándose hacia el sufrimiento de los demás. Esto ocurre con algunos profesionales que llevan mucho tiempo trabajando con personas enfermas o dependientes, en los que se produce un fenómeno que se conoce como burnout  ("estar quemado"). Estas personas dejan de sentir para poder seguir ofreciendo su ayuda a quien lo necesita.

- En ocasiones mostrar empatía hacia otra persona puede ser perjudicial para esta. Esto ocurre cuando la empatía, asociada a la compasión, nos lleva a ayudar a alguien que no quiere ser ayudado o que quiere valerse por sí mismo. Aunque nuestra intención sea buena, nuestra conducta de ayuda puede suponer una amenaza para su autoestima y podemos estar humillando o desmotivando a esa persona, que cree que no puede hacer las cosas por sí solo. Hay que estar seguros de que esa persona quiere nuestra ayuda antes de ofrecerla.

- También la empatía puede tener un aspecto "maquiavélico", cuando utilizamos esa empatía para manipular o aprovecharnos de otra persona, pues sabemos como se va a sentir y la utilizamos en su contra o para nuestro beneficio.

-  Por otra parte, cuando se induce empatía hacia uno de los miembros de un grupo, ese individuo recibe más recursos o favoritismos sin tener en cuenta el bien común, como por ejemplo cuando un jefe no despide a un empleado ineficaz por lástima, perjudicando a sus compañeros, que deben hacer el trabajo por él, o a los clientes o a la misma empresa.

Como podemos observar hasta lo que creemos bueno puede resultar malo. Ni los lobos son tan malos ni los corderos son tan buenos.

 

8 comentarios:

  1. Y aún más:

    Está la empatía selectiva: a mí me da mucha pena de los españoles, los inmigrantes, que se jodan, que nos están robando derechos (=patriotismo barato).
    Está la empatía en el fútbol: sentir lo mismo que sienten otros 80000 energúmenos gritando al unísono, e incluso puede que llamando "negro de mierda" al delantero del equipo contrario.
    Esta la empatía del sinvergüenza que siente mucha pena cuando se muere un dictador (pobrecito, con lo bueno que era, nuestro país se ha quedado huérfano).
    Está la empatía empalagosa: ponerse a llorar cada vez que se muere un niño que jamás conocerás en la Galaxia de Andrómeda, a tropocientos mil trillones de años luz, incluso sin haberte enterado siquiera.
    La empatía egoísta: exigir empatía cuando no la das, cuando el que tienes enfrente te importa un mojón o aunque te importe, no se lo demuestras. Este es muy típico de España: el "mucho te quiero perrito, pero pan poquito".

    De ésta última hay un modelo muy típico, del que un ejemplo es lo que me ocurrió a mí el otro día: estaba en mi trabajo, cuando se acercó un compañero con el que siento un mutuo aprecio (espero). Me dice lo clásico: "a ver cuándo me llamas, que no nos vemos nunca". Lo llamo. Me dice "menos mal, creí que no me ibas a llamar nunca", le digo si desayunamos, me dice que no puede desayunar conmigo, que no tiene tiempo. Como tengo 40 años y peino canas, lo dejo, no hago ningún esfuerzo más por llamarlo. Hasta el momento, no me ha llamado. Eso sí, cuando lo haga empezará la cantinela: "es que no me llamas nunca".

    Creo que, a pesar de las películas que se monta la gente, la empatía, aunque sincera, está mezclada a partes iguales con falsedad e interés. Mi madre era sindicalista, era el centro del mundo. Dejó de ser sindicalista, después se jubiló, y ahora sólo la llaman para contarle penas.

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    1. Hola, Jose Luis:

      Gracias por tu comentario y por los ejemplos. Sin embargo, algunos procesos psicológicos que indicas no tienen nada que ver con la empatía. En el primer ejemplo se produce un proceso psicológico llamado "racismo moderno"; En el segundo ejemplo se produce un efecto de activación de la conducta agresiva mediante la competición; Respecto a lo que tu llamas "empatía egoista", debemos tener en cuenta las circunstancias en la que esa persona se encuentra, sus obligaciones personales, su vida en general. No debemos creer que los que nos rodean tienen una percepción de la vida igual que la nuestra, es un sesgo llamado "ignorancia pluralista". No sabemos que circunstancias está viviendo esa persona cuando te dice que "no tiene tiempo".
      La empatía no tiene nada que ver con la falsedad y/o el interés. Hay otras muchos procesos psicológicos que explican ciertas actitudes que no entendemos de los demás.
      Un saludo.

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  2. Es verdad que un exceso de empatia hace sufrir bastante a una persona, pero a veces aparece como herramienta interna para contrarrestar otros procesos psicologicos o psiquiatricos menos bellos o que suenen menos politicamente correctos; el aspecto "maquiavelico" del uso de la empatia que se hace mención en el artículo nunca lo habia observado así, pero si me doy cuenta que a veces las personas aprovechando que percibimos cierta debilidad en la otra persona en algun aspecto, lo aprovechamos a nuesro favor, a veces sin querer dañar, supongo, quiza por supervivencia en algunos casos. Pero supongo que si se busca dañar ya no lo llamaria empatia, seria entonces una mera observacion de la situación y actuar sin basarse en ningun valor ni moral alguna. Gracias por el articulo

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  3. Diría que el aspecto maquiavélico de la empatía no es un problema de la empatía en si, si no de como la persona decide usarla, depende de la voluntad, así que yo no lo incluiría entre los inconvenientes de la empatía. Saludos.

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