LA DISONANCIA COGNITIVA Y LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Una vez que se ha realizado una conducta que de alguna manera es contraria a las actitudes previas, surgen una serie de cogniciones que son consonantes (coherentes) o disonantes (incoherentes) con esa conducta. Si son disonantes se produce la disonancia cognitiva.
Por ejemplo:
Una persona come muchos pasteles, consonante con esa conducta sería pensamientos como "solo se vive una vez", mientras que serían disonantes pensamientos como "voy a engordar mucho y voy a estar horrible".
Una persona tiene valores o creencias morales y se ve involucrado en acciones que nunca hubiera hecho pero por fuerzas mayores no puede rehusar.

Esta discrepancia entre la conducta y las actitudes provoca malestar y estrés emocional que es incómodo y que la persona se esforzará en paliar intentando cambiar su forma de pensar. La disonancia cognitiva induce cambios psicológicos dirigidos a reducir el malestar que provoca.

¿Cómo reducimos ese malestar psicológico?
- Si se produce después de tomar una decisión: Se reduce restando importancia a la decisión tomada, o se considera que el resultado final al que lleva cualquiera de las dos alternativas es el mismo, o se cambia el atractivo de ambas alternativas.
Imaginemos que nos queremos comprar un coche y dudamos entre dos modelos pero al final decidimos quedarnos con uno de ellos. Después de tomar la decisión surgen ideas en nuestra cabeza de si hemos hecho lo correcto y nos crea malestar psicológico, así que reducimos ese malestar con uno de los tres procedimientos indicados anteriormente. Este tipo de reducción de la disonancia se le llama "El paradigma de la libre elección".

- Si la disonancia se produce después de actuar en contra de nuestras creencias y actitudes: Cuando una persona se ve forzada a decir o a hacer algo contrario a su actitud, se reduce la disonancia cognitiva justificando que se debe a algún tipo de coacción externa y que pasada la situación seguiremos teniendo las mismas creencias y actitudes. A este tipo de reducción se le llama "El paradigma de la complacencia inducida".

- Si la disonancia se produce cuando una persona recibe una nueva información que es incompatible con sus creencias: Se reduce cambiando las creencias previas, pero si esas creencias son muy importantes para nosotros, es muy común que esa información se malinterprete, o se rechace y se busque nueva información que reafirme las anteriores creencias.
Cuando una persona recibe información que contradice sus ideas (por ejemplo políticas), para evitar la disonancia se suele negar la veracidad de esa información o invalidarla con cualquier excusa; por eso a menudo es tan difícil hacer cambiar de opinión a otra persona o a nosotros mismos. A este tipo de reducción se le llama "el paradigma de la desconfirmación de creencias".

- Si la disonancia se produce después de realizar conductas que requieren un esfuerzo: Siempre que se hace cualquier actividad que supone un esfuerzo desagradable, se produce una disonancia. Se reduce esta disonancia valorando más lo que más esfuerzo requiere. Por lo tanto, aumentar el esfuerzo puede ser una táctica para aumentar la valoración de una meta concreta. A este tipo de reducción se le llama "el paradigma de la justificación del esfuerzo".

Muchas personas maltratadas por sus parejas no son capaces de salir de esa situación por si solas. En la mayoría de los casos las razones psicológicas son las que impiden romper con esa situación. Algunos de los procesos implicados están relacionados con la disonancia cognitiva. Estas personas decidieron compartir su vida con esa persona y tienden a justificar el comportamiento de su pareja por varias razones:
- Inicialmente no suelen ser malos tratos de mucha intensidad.
- Se dan en situaciones de conflicto que pueden ir seguidas de comportamientos de arrepentimiento y amor.
- Reconocer ese maltrato implicaría admitir el fracaso del compromiso de ser feliz al lado de esa persona.
Estos tipos de sucesos se justifican como algo que ha ocurrido en unas circunstancias muy específicas.
Poco a poco la víctima se ve envuelta en una dinámica a través de la cual minimiza su problema sin que tome consciencia de la gravedad del mismo. Tiende a disculpar a su pareja con argumentos como "es su manera de ser", "es muy buen padre", "cuando se le pasa se arrepiente", lo que lleva a mantener una actitud positiva hacia esa persona. El proceso es progresivo y la mujer acaba viéndolo como normal. 

Las lesiones psicológicas suelen ser más graves que las físicas.

Más información en Violencia de Género.






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